🎙️👩 ¿Quieres conocer qué hay detrás de la frase "En mi casa me dejaban..."?
Os presentamos a Lucía Feito psicóloga. ¡No os perdáis su primera entrevista!, la tercera del ciclo. Ella será nuestra colaboradora y psicóloga de @bepa_psicoasesoria en la última charla que se celebrará el 29 de mayo. Y hoy responderá vuestras preguntas.
🫠Si no pudisteis venir a las charlas anteriores, no pasa nada, aún queda otra sesión más. Además, podéis enviarnos por email vuestras dudas sobre bienestar emocional y cómo afrontar las dificultades en la adolescencia y las responderemos en la última entrevista que cerrará este ciclo. ¡Os leemos! 📩💬
👩⚕️🧠LUCÍA: Me llamo Lucía Feito y soy psicóloga sanitaria con más de 10 años de experiencia clínica acompañando procesos terapéuticos con personas adultas, infancia y familias.
Siempre he compaginado la práctica clínica con otros contextos de intervención, lo que me ha permitido enriquecer mi mirada y adaptarme a distintas realidades. Actualmente trabajo también como psicóloga en la Psicoasesoría de Avilés, un servicio municipal centrado en la prevención y promoción del bienestar emocional en jóvenes y adolescentes.
Soy especialista en terapia familiar sistémica, apego, trauma e intervención infantojuvenil, y cuento con formación específica en psicología perinatal. Trabajo desde un enfoque integrador y relacional, donde el contexto, la historia y los vínculos tienen un papel fundamental. Mi manera de acompañar pone el foco en crear un espacio cercano, seguro y respetuoso desde el que poder comprender el malestar y favorecer procesos de cambio profundos y sostenibles.
Preguntas de las familias
🎙️👩AMPA IES N.º5: En la cuarta charla comprobamos, a través de la dinámica con las cartas Dixit, que nos cuesta identificar conceptos clave como los límites, el vínculo o la autonomía. ¿Para qué es importante identificar estos elementos en nuestras relaciones familiares?
👩⚕️🧠LUCÍA: Identificar conceptos como los límites, el vínculo o la autonomía es fundamental porque son la base sobre la que se construyen relaciones familiares sanas y seguras.
Muchas veces, la dificultad está en que en la crianza conviven dos grandes necesidades que pueden parecer opuestas, pero en realidad son complementarias: por un lado, la necesidad de seguridad, de cuidado y de sostén, y por otro, la necesidad de explorar, de crecer y de desarrollar autonomía.
El reto (y también la complejidad) está en poder equilibrarlas. Saber cuándo sostener más, cuándo poner un límite, cuándo acompañar desde cerca y cuándo permitir un poco más de distancia. Y esto no es algo automático, sino un ajuste constante que requiere sensibilidad y presencia.
Por eso educar es, en gran medida, un arte. Porque implica ir leyendo lo que cada niño o niña necesita en cada momento, sin perder de vista nuestras propias necesidades como madres y padres. Poder identificar y entender estos elementos nos da claridad y nos permite movernos con más seguridad dentro de esa complejidad, favoreciendo vínculos más sanos y un desarrollo más equilibrado.
🎙️👩AMPA IES N.º5: ¿Necesitamos conocer primero cómo vivimos nosotros/as, como hijos/as, los límites, el vínculo y la autonomía en nuestra propia infancia para poder acompañar mejor ahora a nuestros/as adolescentes?
Muchas veces, la dificultad está en que en la crianza conviven dos grandes necesidades que pueden parecer opuestas, pero en realidad son complementarias: por un lado, la necesidad de seguridad, de cuidado y de sostén, y por otro, la necesidad de explorar, de crecer y de desarrollar autonomía.
El reto (y también la complejidad) está en poder equilibrarlas. Saber cuándo sostener más, cuándo poner un límite, cuándo acompañar desde cerca y cuándo permitir un poco más de distancia. Y esto no es algo automático, sino un ajuste constante que requiere sensibilidad y presencia.
Por eso educar es, en gran medida, un arte. Porque implica ir leyendo lo que cada niño o niña necesita en cada momento, sin perder de vista nuestras propias necesidades como madres y padres. Poder identificar y entender estos elementos nos da claridad y nos permite movernos con más seguridad dentro de esa complejidad, favoreciendo vínculos más sanos y un desarrollo más equilibrado.
🎙️👩AMPA IES N.º5: ¿Necesitamos conocer primero cómo vivimos nosotros/as, como hijos/as, los límites, el vínculo y la autonomía en nuestra propia infancia para poder acompañar mejor ahora a nuestros/as adolescentes?
👩⚕️🧠LUCÍA: Sí, en muchos casos es muy importante.
La manera en la que vivimos los límites, el vínculo y la autonomía en nuestra propia infancia deja una huella profunda en cómo nos relacionamos hoy. No solo en nuestras relaciones en general, sino también en cómo acompañamos a nuestros hijos e hijas.
En las familias, además, existe una transmisión de patrones de una generación a otra. Formas de vincularnos, de poner límites o de entender la autonomía que se repiten, muchas veces de manera inconsciente. A veces tendemos a reproducir lo que vivimos, incluso cuando nos hizo daño; otras veces nos colocamos en el extremo contrario, intentando hacerlo “totalmente distinto”, pero sin tener del todo claro desde dónde hacerlo. Y en ambos casos puede aparecer cierta rigidez o confusión.
Por eso, mirar hacia atrás no es para juzgar, sino para comprender. El conocimiento, el darse cuenta, poder reconocer la herida o aquello que nos faltó, es lo que realmente nos da una oportunidad de cambio. Es ahí donde podemos empezar a romper con esa herencia familiar que, en ocasiones, cargamos sin cuestionar.
Este proceso no es fácil, pero sí profundamente valioso, porque nos permite dejar de actuar en automático y empezar a elegir. Y desde ahí, podemos ofrecer a nuestros hijos e hijas algo diferente: un acompañamiento más consciente, más libre y más ajustado, que les permita crecer con menos peso, liberándolos, en parte, de esa mochila que no les corresponde.
🎙️👩AMPA IES N.º5: Muchas veces nos escuchamos decir: ‘en mi casa me dejaban’ o ‘no me dejaban hacer determinadas cosas’. ¿De qué manera influye nuestra propia infancia en cómo reaccionamos ahora como madres y padres?
👩⚕️🧠LUCÍA: Muchas veces nos escuchamos decir: “en mi casa me dejaban” o “no me dejaban hacer determinadas cosas”, y aunque parezcan frases simples, en realidad hablan de cómo fueron nuestros propios límites, nuestro vínculo y nuestra experiencia de autonomía en la infancia.
Esa historia no se queda atrás, sino que influye directamente en cómo reaccionamos hoy como madres y padres. Muchas veces actuamos desde ahí sin darnos cuenta: repitiendo lo que vivimos porque es lo que conocemos, o yéndonos al extremo contrario porque aquello nos hizo daño y queremos hacerlo diferente.
Aquí es donde aparece la rigidez. Cuando hay miedo (a hacerlo mal, a que nuestros hijos sufran, a repetir errores o a equivocarnos) tendemos a agarrarnos a formas más rígidas de actuar. Esa rigidez puede verse en normas muy cerradas, en dificultad para flexibilizar o en respuestas muy automáticas. Y, aunque en el fondo busca proteger, en realidad nos limita.
El miedo reduce nuestra capacidad de parar, pensar y comprender lo que está pasando. Nos coloca en un modo más reactivo, donde cuesta más escuchar, aprender y ajustarnos a lo que nuestro hijo o hija necesita en ese momento. Es como si, en lugar de poder observar y elegir, actuáramos desde un “piloto automático” que viene de nuestra propia historia.
Por eso, tomar conciencia de todo esto es tan importante. Porque cuando podemos reconocer el miedo y entender de dónde viene, empezamos a ganar un poco de espacio interno. Y en ese espacio es donde aparece la posibilidad de flexibilizar, de probar cosas nuevas y de acompañar de una manera más consciente.
Al final, no se trata de no tener miedo, sino de que el miedo no sea quien dirija nuestra forma de educar. Porque es desde la seguridad y la comprensión desde donde realmente podemos favorecer el aprendizaje, tanto el nuestro como el de nuestros hijos e hijas.
🎙️👩AMPA IES N.º5: Si las personas adultas que convivimos en el hogar hemos recibido educaciones diferentes y educamos de maneras distintas, ¿cómo influye eso en el acompañamiento y la educación de nuestros/as hijos/as?
👩⚕️🧠LUCÍA: Cuando en un mismo hogar las personas adultas han recibido educaciones diferentes y, en consecuencia, educan de maneras distintas, no solo estamos ante “dos estilos educativos distintos”, sino ante la forma en que el sistema familiar se organiza (o se desorganiza) en torno a la crianza.
Cuando no hay coparentalidad, es decir, cuando no existe un mínimo acuerdo, coherencia o coordinación entre los adultos, el niño o la niña queda expuesto a mensajes educativos contradictorios: lo que en un momento está permitido, en otro no lo está; lo que para un adulto es importante, para el otro no lo es; o incluso se viven respuestas emocionales muy distintas ante una misma conducta.
Esto genera confusión interna en los hijos e hijas. No tanto porque “no entiendan las normas”, sino porque pierden referencias estables sobre qué esperar del mundo adulto. Y cuando no hay previsibilidad, suele aumentar la inseguridad.
Además, en estos contextos es frecuente que los niños y niñas queden, sin quererlo, en medio de las diferencias entre adultos. Pueden aprender a moverse entre normas, a adaptarse según con quién estén, o incluso a tomar partido, lo que añade carga emocional y les coloca en una posición que no les corresponde dentro del sistema familiar.
La falta de coparentalidad también suele aumentar el conflicto entre los adultos, y ese conflicto sostenido es uno de los factores que más impacto tiene en el malestar infantil, independientemente de cuál sea el estilo educativo de cada uno por separado.
Por eso, el foco no está tanto en que ambos adultos eduquen “igual”, sino en que puedan construir un mínimo marco compartido. No se trata de uniformidad, sino de coherencia básica, respeto mutuo y capacidad de sostener diferencias sin desautorizarse constantemente.
Cuando esto se consigue, los niños y niñas no solo reciben límites más claros, sino también un mensaje muy potente: que los adultos pueden diferir sin romper el vínculo. Y eso, en sí mismo, es un aprendizaje fundamental para su desarrollo emocional.
🎙️👩AMPA IES N.º5: ¿Es posible cambiar la dinámica familiar aunque llevemos años funcionando de una manera determinada?
👩⚕️🧠LUCÍA: Sí, es posible, aunque no siempre es fácil hacerlo en soledad.
Las dinámicas familiares tienden a consolidarse con el tiempo, se vuelven patrones muy automáticos, a veces incluso “viciados”, donde cada miembro del sistema familiar acaba ocupando un lugar muy concreto y repitiendo formas de relación que ya están muy asentadas. En esos casos, aunque haya intención de cambio, puede costar mucho salir de ahí solo con los propios recursos.
Por eso es importante reconocer también la vulnerabilidad. No desde la debilidad, sino desde la honestidad de poder ver que quizá no tenemos todas las herramientas necesarias, o que hemos intentado distintas soluciones que no han funcionado como esperábamos. Y esto es muy habitual en procesos de crianza y convivencia familiar.
Desde ahí, cobra un valor fundamental poder pedir ayuda. La intervención profesional no viene a “decir lo que hay que hacer”, sino a ayudar a entender la dinámica, a ver lo que se está repitiendo y a abrir nuevas posibilidades de relación que, dentro del sistema familiar, a veces no se ven con claridad.
Pedir ayuda es, en realidad, un gesto de responsabilidad y cuidado hacia la familia. Porque permite introducir una mirada externa que facilita el cambio, especialmente cuando los patrones están muy arraigados y la familia siente que, por sí sola, no consigue salir de ellos.
Y sí, el cambio es posible. Pero en muchas ocasiones, es precisamente ese acompañamiento el que hace que deje de ser una lucha individual y se convierta en un proceso compartido y más sostenible para todos los miembros de la familia.
🎙️👩AMPA IES N.º5: ¿Están interrelacionados el vínculo, los límites y la autonomía? Es decir, ¿el tipo de vínculo que construimos influye en cómo ponemos los límites y, a su vez, en el desarrollo de la autonomía de nuestros/as hijos/as?
👩⚕️🧠LUCÍA: Sí, están totalmente interrelacionados.
El tipo de vínculo que construimos con nuestros hijos e hijas influye directamente en cómo ponemos los límites y en cómo se desarrolla su autonomía.
Cuando el vínculo es seguro, el límite no se vive como ruptura, sino como cuidado y referencia. Y desde ahí, el niño o la niña puede explorar con más confianza, sabiendo que tiene un lugar al que volver.
En cambio, cuando el vínculo es más inseguro, los límites pueden volverse más rígidos o inconsistentes, y eso dificulta también que la autonomía se desarrolle de forma tranquila.
Por eso, vínculo, límites y autonomía no van por separado: se influyen continuamente y forman parte del mismo proceso de desarrollo.
📩¡Recordad reservar vuestra plaza para la siguiente sesión del viernes 29 de mayo a las 17.00 h. en La Noria!
✍️ Nota de autoría: Este contenido ha sido elaborado por las voluntarias de la AMPA IES N.º 5. Si te ha resultado útil y decides compartirlo o copiarlo, te agradecemos que menciones la fuente. ¡Ayúdanos a que estas herramientas lleguen a más familias! 🤝✨


