07 abril 2026

✨👨‍👩‍👧‍👦 Claves de la tercera charla de Psicoasesoría para familias AMPA IES Nº5, Avilés

Queremos empezar agradeciendo a todas las personas que participaron en esta tercera sesión de Clico de Charlas impulsado por la  AMPA  con la  colaboración de Psicoasesoría BEPA  y Blima psicóloga. Fue un espacio compartido donde revisamos “deberes” pendientes y conectamos ideas clave para contribuir, de forma comunitaria, al bienestar de nuestras hijas e hijos. 🤝✨

Resolver conflictos y gestionar la autoridad durante la adolescencia puede resultar agotador y frustrante para muchas familias. Cuando los hijos eran pequeños, la relación solía ser más sencilla y claramente jerárquica. Sin embargo, en la adolescencia empezamos a movernos entre lo jerárquico y lo simétrico, buscando un nuevo equilibrio en la relación. En esta etapa también es habitual mirar a nuestra propia historia y a la relación con nuestras figuras de referencia, especialmente nuestros padres. Todo ello nos ayuda a encontrar un punto medio entre la horizontalidad en el vínculo y nuestro papel como guía, un equilibrio que muchas familias viven como un verdadero desafío. ⚖️🧠

A veces sentimos que todo gira en torno al poder y a negociaciones en las que nosotros queremos dialogar o pactar, pero el o la adolescente se cierra y parece imposible avanzar. En esos momentos puede ayudarnos recordar la llamada “receta del huevo de Blima”: estar disponibles y presentes, pero sobre todo regulados emocionalmente.

Antes de actuar, es importante hacernos cargo de nuestro estado interno, porque para ellos somos un modelo. Si reaccionamos desde el enfado o la impulsividad, es más probable que aprendan que esa es la manera de gestionar los conflictos. 🌡️🧘

La pregunta es cómo seguir siendo un “buen puerto” en medio de su hipersensibilidad. ⚓ En esta etapa conviene replantear también los momentos de disfrute en familia y entender que estamos viviendo, en cierto modo, un pequeño duelo. Que prefieran otros planes o pasar más tiempo con otras personas no significa que nos quieran menos; simplemente están construyendo su propio camino. Nuestra tarea es acompañarles, permitiéndoles probar, equivocarse y aprender a resolver. 🧗🩹

En los días especialmente conflictivos puede ayudar un pequeño recurso: recordar tres cosas que nos gustan de nuestro hijo o hija. Esto nos ayuda a cambiar la mirada y a buscar espacios de conexión, a partir de intereses compartidos, no solo desde las normas o los conflictos. Así seguimos construyendo ese “refugio de felpa” en la relación. ❤️✨

La comunicación con nuestros hijos conviene entenderla como algo global y a largo plazo, una verdadera carrera de fondo. 🏃‍♂️ Todo lo que comunicamos de forma clara y respetuosa ayuda a mejorar la relación, pero es una habilidad que requiere práctica.

Cuando aparecen conflictos, suele ser útil negociar y buscar equilibrio, especialmente en temas sensibles como los móviles, los estudios o los horarios. También es importante que el problema no invada toda la relación: no podemos relacionarnos con ellos solo desde lo que no nos gusta o nos preocupa. Si el conflicto ocupa un espacio limitado, podremos acompañarlos mejor.

Como familias, podemos pensar en nosotros como un muro con cierta flexibilidad: mantenemos firmes los límites que son esenciales, pero sabemos adaptarnos en otros aspectos, ponemos como ejemplo algunas normas relacionadas con las pantallas.

Además, conviene cuidar los malentendidos, que son frecuentes en esta etapa, sobre todo cuando el adolescente no percibe que lo que intentamos es ayudar y acompañar. 🏁📡🩹

Para entender mejor lo que ocurre en la comunicación familiar, puede ayudarnos la teoría de los 5 axiomas de la comunicación. Aplicados al tema de las pantallas, nos dan algunas pistas muy útiles:

1. Es imposible no comunicar
Incluso cuando no hablan, los adolescentes están comunicando algo. Si responden con silencio, se encierran en su habitación o se refugian en la pantalla, puede haber detrás cansancio, enfado, necesidad de desconectar o de tener su espacio. Más que centrarnos solo en la conducta, conviene preguntarnos: ¿qué mensaje puede haber detrás de esto?

2. Contenido y relación
En toda comunicación hay dos niveles.
El contenido es lo que decimos: “deja el móvil” o “ya es hora de apagar la pantalla”.
La relación es cómo lo decimos: el tono, la actitud, la cercanía o la distancia. Si el adolescente percibe crítica o desprecio, es más probable que rechace el límite. En cambio, conectar primero (por ejemplo interesándonos por lo que está viendo o jugando) suele facilitar que después acepte mejor la norma.

3. La puntuación de la secuencia
En muchos conflictos familiares aparece un bucle:
“Le quito el WiFi porque no estudia” / “No estudio porque me quitan el WiFi”.
Cada uno siente que está reaccionando a lo que hizo el otro. En lugar de buscar quién empezó, es más útil reconocer el ciclo y tratar de romperlo juntos.

4. Comunicación digital y analógica
La comunicación digital es lo que decimos con palabras.
La analógica es lo que transmitimos con nuestras acciones, gestos o hábitos. Si pedimos que usen menos el móvil pero nosotros estamos constantemente mirando el nuestro, aparece una incoherencia que los adolescentes detectan muy rápido.

5. Interacción simétrica o complementaria
En las relaciones complementarias uno guía y el otro sigue (como suele ocurrir entre adultos y niños). En las simétricas ambas partes buscan igualdad. Durante la adolescencia aparece esa necesidad de mayor simetría: quieren ser escuchados y participar en las decisiones. Por eso suele funcionar mejor negociar acuerdos y pasar de ser el “policía del WiFi” a un “guía digital” que acompaña y orienta.

En conjunto, estos axiomas nos recuerdan algo importante: la comunicación familiar no se trata solo de poner normas, sino de cuidar la relación mientras las ponemos. 📱🧠👨‍👩‍👧‍👦

Estrategias prácticas ante los conflictos con las pantallas: conviene elegir bien las batallas importantes y no intentar controlarlo todo. No todos los momentos requieren una intervención inmediata. También ayuda explicar el “para qué” de los límites, es decir, el motivo que hay detrás de una norma. Cuando los adolescentes entienden que el objetivo es cuidar su descanso, su bienestar o su organización, es más fácil evitar malentendidos y que puedan aceptar mejor los acuerdos. 📡🩹

Para entender mejor algunas reacciones de los adolescentes, puede ayudarnos mirar el ciclo de seguridad del apego. Cuando eran bebés o niños pequeños, exploraban el mundo y luego volvían a nosotros para regularse y sentirse seguros. En la adolescencia ocurre algo parecido, aunque cambia lo que exploran: su autonomía, sus valores, sus amistades o su camino en los estudios.

Cuando aparece un problema —por ejemplo un suspenso, una mentira o un conflicto con amigos— se activa su sistema de alarma. En esos momentos necesitan sentir que pueden volver a casa como a un “puerto seguro”. Si lo perciben así, es más fácil que puedan reparar, aprender del error y seguir adelante.

En cambio, si cuando vuelven se encuentran sobre todo gritos, reproches o sermones, pueden reaccionar levantando muros o generando más conflicto. A veces incluso provocan discusiones para comprobar, aunque sea de forma indirecta, que seguimos pendientes de ellos. 🧱🧨

Por eso es tan importante aplicar la llamada receta del huevo de Blima: regularnos primero como adultos para poder ser un refugio que valida las emociones antes de buscar soluciones.

Un apego sano no significa que no haya problemas, sino que en casa existe una especie de “Wi-Fi emocional”: un clima que permite calmarse, hablar de lo que ha pasado, aprender de los errores y seguir creciendo. ⚓✨

Consejos finales

🚫 Lo que NO funciona (corta el Wi-Fi emocional):

  • Interrogar constantemente.
  • Dar soluciones rápidas que anulan su pensamiento. "Lo que tienes que hacer es..." 
  • Minimizar sus problemas. "No digas tonterías" o "Eso no es nada" 
  • Dar sermones largos que desconectan al adolescente.

Lo que SÍ funciona (sostiene el motor):

  • Escucha activa y presencia sin juicio.
  • Validar emociones antes de corregir. "Entiendo que esto te duela/enoje" abre la puerta a que luego puedan escucharte.
  • Hacer preguntas abiertas para fomentar reflexión. En lugar de dirigir, prueba con: "¿Cómo crees que podrías solucionarlo?" o "¿Qué necesitas de mí ahora?"
  • Respetar los tiempos y hablar cuando las emociones se han calmado.  La calma es contagiosa. 🍳🌊

En definitiva, acompañar la adolescencia es una carrera de fondo: mantener el vínculo, evitar que el conflicto lo invada todo y seguir siendo ese puerto seguro al que siempre puedan volver. 🏃‍♂️⚓✨

¡Os esperamos el 24 de abril en la próxima sesión! 
Ya está abierto el plazo de inscripción, envía email: bepa.psicoasesoria@gmail.com

 ✍️ Nota de autoría: Este contenido ha sido elaborado por las voluntarias de la AMPA IES N.º 5. Si te ha resultado útil y decides compartirlo o copiarlo, te agradecemos que menciones la fuente. ¡Ayúdanos a que estas herramientas lleguen a más familias! 🤝✨